02-07-2015   LOS LAZOS ETERNOS DE LA LABORAL: JESUS MERINO Y LOS SUYOS PROMOCION 65 5 MAESTROS LO CONSIGUIERON

Medio centenar de antiguos alumnos de la promoción de 1960-65 se reúne para recordar viejos tiempos en Gijón 




Foto de grupo de los antiguos alumnos con la concejala Ana Montserrat López, en el centro.Con la concejala Ana Montserrat López, en el centro.


Antonio Nadal estudió en la Universidad Laboral en la promoción de 1960-65 y llevaba medio siglo sin ver a sus antiguos compañeros de pupitre. Ayer lo hizo de nuevo, medio siglo después, y no podía ocultar la emoción. Porque ayer, después de tanto tiempo y con motivo del 50 aniversario de la promoción, más de medio centenar de antiguos alumnos de Maestría Industrial volvieron a hacer coincidir sus caminos por unas horas.


 


Fue para recordar los años vividos en Gijón, de los que "nos sentimos profundamente orgullosos, llevamos la ciudad marcada a fuego, nuestras esposas siempre nos lo dicen", aseguraba ayer Iñaki Barrenechea, quien como muchos vascos a lo largo de los años pasó por las aulas de la Laboral. "Fueron unos años maravillosos, nunca los hemos olvidado y estamos muy agradecidos a la ciudad que tan bien nos acogió entonces", señalaba tras ser recibidos en el Ayuntamiento por la nueva alcaldesa de Educación, la forista Ana Montserrat López.


José Domingo Navarrete explicaba cómo los antiguos alumnos vascos se reúnen cada año para rememorar sus anécdotas estudiantiles en la villa de Jovellanos. "Nos acordamos mucho de la calle Corrida, por donde perseguíamos a las alumnas de las Ursulinas. Varios compañeros se casaron aquí", indicaba a sus compañeros entre abrazos y parabienes.


Y eso que "los años de estudio fueron duros, exigentes, nos llevamos de aquí una de las mejores educaciones que se pueden imaginar", conviene el gallego Julio Vázquez, que aún siendo gallego "nacido en Lugo" fue "recriado en Gijón durante cinco años, antes de pasar 50 años en Madrid". Y aún así "me considero asturiano en todas las ocasiones", afirma. Lo mismo que le sucede a Luis Garrote, zamorano, estudiante durante siete años en Gijón y trabajador durante otros 18 en Avilés. Aunque después se trasladó a Valencia, "esto no se olvida nunca, fueron unos años fantásticos",


Porque, como indicó Jesús Merino en su intervención, "el proyecto educativo de la Laboral dejó en nosotros una huella imborrable". Por eso "queremos homenajear a la ciudad a la que estamos tan agradecidos por acoger con tanta generosidad a la Universidad Laboral".


El programa de los antiguos alumnos para ayer se completó con una visita a la Laboral, que continúa hoy con una comida de hermandad. Para mañana lunes está previsto que los asistentes al encuentro se desplacen a Covadonga y los Lagos para pasar el día, antes de poner rumbo de nuevo a sus ciudades de origen. Eso sí, con la "firme promesa" de volver a encontrarse en los próximos años. Como indicaba Antonio Nadal, "novato este año", "aquí estoy para cuando me vuelvan a llamar; me está encantando la experiencia."


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